Aprendizaje de idiomas · 6 min de lectura
Cómo usar tarjetas bilingües con niños pequeños
Las tarjetas de vocabulario tienen mala fama, y la merecen cuando se usan como examen. Usadas como juego, al lado de un cuento, son una de las formas más rápidas en que un niño pequeño reúne palabras en un segundo idioma. Aquí va el método, y el set gratuito.
Empiecen por las palabras que ya están en el cuento
Una palabra en una tarjeta es abstracta. Una palabra en una tarjeta que el niño encontró hace una hora en un álbum ilustrado es una amiga. Elijan las tarjetas que coinciden con el libro de esta semana: los animales de una historia, los colores de otra, las palabras del tiempo de la historia de las nubes. Lean el libro y luego jueguen con las cinco o seis tarjetas que aparecieron en él. El cuento le da a la palabra una cara y un sentimiento; la tarjeta le da un momento propio. Ese orden, primero el cuento y luego la tarjeta, es toda la diferencia entre un ejercicio y un juego.
Cinco juegos de dos minutos
Esconder y nombrar: pongan tres tarjetas boca abajo y pidan al niño que encuentre el perro, en el segundo idioma. Palmada: digan una palabra y a ver quién toca antes la tarjeta. Línea de historia: coloquen cuatro tarjetas en fila e inventen una frase que las use todas, en el idioma que salga. Memoria: dos copias de cada tarjeta boca abajo, parejas, diciendo la palabra en los dos idiomas en cada turno. Equivocarse a propósito: señalen el gato y digan «the dog», y dejen que el niño los corrija, bien alto. Dos minutos cada uno. Paren mientras todavía quieran más.
Cuántas tarjetas y con qué frecuencia
Cinco tarjetas nuevas por semana bastan para un niño de tres años; de ocho a diez para uno de seis. Mantengan las de la semana pasada en el juego para que las palabras viejas tengan su turno junto a las nuevas. Dos minutos al día valen más que veinte el domingo, porque la memoria pequeña se construye con muchas vueltas cortas, no con una visita larga. Si una palabra no se queda, casi siempre es porque aún no ha aparecido en un cuento. Búsquenle un libro.
Díganla, no la examinen
La forma más rápida de que un niño odie las tarjetas es preguntar «¿qué es esto?» y esperar. En vez de eso, digan ustedes la palabra, en los dos idiomas, cada vez, y dejen que el niño se sume cuando esté listo. Algunos repiten el primer día. Otros escuchan un mes y de pronto sueltan veinte palabras en una tarde. Los dos están aprendiendo. Celebren el sumarse, nunca la exactitud, y no corrijan la pronunciación en los primeros meses. El acento es lo último que llega y lo menos importante.
Que las tarjetas formen parte de la habitación
Las tarjetas que viven en un cajón no se juegan. Cuelguen las cinco de esta semana en un cordel en la pared a la altura del niño. Peguen las de colores en la nevera junto a las ceras. Metan las de animales en el baño, plastificadas o en una bolsa con cierre. Cuando una tarjeta está en el mundo del niño, la cogerá y dirá la palabra sin ningún adulto de por medio, y ese momento espontáneo es donde el segundo idioma deja de ser una lección y pasa a ser suyo.
Cómo usar el set bilingüe gratuito
El set imprimible de esta página une cada dibujo con la palabra en inglés y en español, con versión en francés disponible, en un tamaño que las manos pequeñas pueden sostener. Impriman en cartulina si pueden, o plastifiquen, porque las tarjetas serán mordidas, tiradas y llevadas a la cama. Empiecen por los animales, luego los colores, luego los sentimientos, emparejando cada grupo con la historia de Eva Gallo en que aparece. El set es gratis a cambio de su correo, y pueden darse de baja después de la descarga si solo querían las tarjetas.
Adónde llevan las tarjetas
Al cabo de unas semanas el niño empezará a oír las palabras de sus tarjetas dentro de cuentos nuevos, y señalará, y las dirá antes que ustedes. Esa es la señal para retirar esas tarjetas e imprimir el siguiente grupo. Las palabras han pasado de la tarjeta al niño. Desde ahí aparecen en la mesa, en los paseos, en las frases mezcladas que los niños bilingües hacen con tanta facilidad. Las tarjetas nunca fueron el objetivo. Eran el puente entre un cuento y un idioma que el niño ahora lleva consigo.
Una nota para las aulas
En clase, las mismas tarjetas funcionan en parejas: un niño dice la palabra en un idioma y el compañero responde en el otro, y luego cambian. Cinco minutos al empezar el día, siempre con las tarjetas del cuento leído esa semana, dan a los niños que hablan otro idioma en casa un momento en que su idioma es el que sabe más. Guarden un juego plastificado en el rincón de lectura y otro en la mesa de la maestra.